El día de su matrimonio estuvo lleno de sorpresas desde el comienzo. La elección del lugar para la preparación fue especial: un espacio hermoso donde ambos se prepararon con calma, emoción y rodeados de quienes más aman.
La ceremonia se realizó al aire libre, en la Casona El Rosario, en un ambiente íntimo y cercano. Fue una ceremonia profundamente significativa, donde las palabras, las miradas y los silencios hablaron por sí solos.
Y luego vino la fiesta… una celebración llena de energía, risas y sorpresas. Pero sin duda, uno de los momentos más memorables fue el baile de los novios: alegre y lleno de complicidad, lograron sorprender a todos y encender la pista como solo ellos saben hacerlo.
El matrimonio de María Elena y Francisco fue un reflejo perfecto de lo que son como pareja y como familia: amor real, cercanía, emoción y mucha, mucha alegría